Cómo fomentar inteligencia emocional en nuestros niños: Paso 1 – Vocabulario Emocional.

La educación emocional está fundamentada por grandes fases, entre estas está el autoconocimiento, que es la capacidad de comprender, expresar y reconocer las emociones de nosotros mismos.

Fomentar el vocabulario emocional, permite a los niños y niñas desarrollar habilidades para ponerle etiqueta a la emoción presente, fortaleciendo habilidades de expresión y trabajar autoestima en donde se trabaja en habilidades de conocerse a sí mismo, aceptarse y quererse

“Un aumento del vocabulario-emocional de los niños genera beneficios en todas las competencias socio-emocionales” según Denham et al. (2003) y “ el nivel de vocabulario emocional de los niños en edad pre-escolar es un indicador de éxito académico y competencia social en los cuatro años siguientes”

Izard et al. (2001).

La habilidad de autoconocimiento es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y en la mayoría de los casos es aprendida por los adultos que rodean al niño.

Imaginemos una situación que creemos que le genera a nuestro hijo tristeza, nuestro primer acercamiento a él es decirle ¨sabemos que te sientes triste¨, ¨no te sientas asi¨, ¨todo va a mejorar¨ ¨no llores¨ ¨tienes que ser fuerte¨ ¨los niños no lloran¨ ¨muéstrame un juguete o mira esto por la ventana¨.

A lo que estamos generando un impacto en el desarrollo de esta habilidad. pues lo que puede suceder y sucede frecuentemente es que los niños describen las emociones tal cual como lo han visto en películas, lo escuchan o ven cómo sus padres gestionan sus emociones diariamente con actividades en el área laboral, en tareas del hogar, entre otros…

Cuando le hacemos preguntas a los niños como, ¿qué es sentirse triste? Ellos lo expresan como un dolor físico, o como una respuesta a un estímulo negativo y estas descripciones son aprendidas por los padres, consideran que sentirse triste está mal.

No está mal que tengamos acercamientos a nuestros hijos con frases motivacionales, sin embargo, está en nosotros motivar la ejecución de esta habilidad de manera natural, podemos hacer preguntas como: ¿cómo te sientes? ¿Cuéntame qué sucedió? ¿Qué podríamos hacer para que te sientas mejor?
También enseñarle a describir las emociones, de manera cognitiva, conductual y física, en donde podemos ponerle una etiqueta a la emoción, ¿Qué piensas? ¿Qué podemos hacer para solucionarlo? ¿Cómo podemos ayudarte? ¿Qué hiciste? ¿Luego qué sucedió? ¿Cómo te sientes? ¿Quieres un espacio a solas? ¿Quieres estar en silencio? ¿Necesitas de un abrazo? 

Es importante establecer que sentir una emoción es completamente válido y que poco a poco se irá desarrollando la habilidad de gestionar de manera adecuada cada una de estas emociones para que puedan cumplir con su ciclo natural.

Recordemos que cuando somos conscientes de nuestras emociones activamos nuestros mecanismos de defensa, en el caso de la tristeza, aceptamos la ayuda de otras personas, reconocemos que necesitamos ser entendidos.

Libro recomendado:

Las emociones de Nacho De Lisbet Slegers
Pueden encontrarlo en:

Natalia Maria Castaño Lozano
Psicología y líder de Customer Success en América Latina de Pencil. 
Diplomatura en herramientas para promover la felicidad a través de la psicología positiva.  
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